miércoles, 1 de marzo de 2017

THE WAILING: EL EXTRAÑO





 
 
“El Extraño” (2016) es una brillante película de terror coreana difícil de encasillar. Con una maestría poco frecuente en nuestros días, que sería, en realidad “un tiro en el pie” para cualquier director que quisiera realizar una película de terror y recrear una atmosfera agobiante, Na Hong-jin, ha sido capaz, entre otras cosas de conjugar el humor en su excelente, elegante y terrorífica propuesta. Y no sólo eso, el director coreano ha logrado, con la misma eficacia, introducir una variopinta mezcla de géneros en su película que hará las delicias de todos los aficionados, exorcismos, zombis, asesinos en serie, fantasmas, virus asesinos, etc. se dan cita en el maravilloso guión del propio Na Hong-jin. Y es que “El Extraño” es una película realmente perturbadora y extraña.
 
 
 
 
 
Un “mal” poco definido pero desgarrador y sanguinario ha brotado, como un extraño germen en el seno de una pequeña y tranquila comunidad coreana, enclavada en un paradisiaco lugar. Un “mal” que parece emanar de  la figura de un sombrío personaje, al que denominan el “japones”. Pero el “japones” toca la fibra del espectador porque simboliza al protagonista de todas las historias escalofriantes que se cuentan al calor de la chimenea y que nadie quiere creer, porque su origen se pierde entre rumores y brumas. En la película, el “japonés” es un sigiloso extranjero infiltrado en una entrañable comunidad que lo observa como una amenaza latente, y más aún cuando ha elegido vivir aislado lejos del “rebaño”. Y las miradas se vuelven más inquisitoriales cuando horrendos e inexplicables asesinatos aparecen en el pueblo con la misma facilidad que la omnipresente lluvia que envuelve al film constantemente. Lo más extraño es que, los asesinos son algunos vecinos que, inexplicablemente, acaban con la vida de sus familiares y amigos, aniquilando las reglas de la perfecta y modélica convivencia que reinaba en el pueblo hasta entonces. Todos sospechan del “japonés”. El extranjero vive enclaustrado en la frondosa montaña, en una casucha donde encierra los horrores y las respuestas que todos buscan. El “japonés” se mantiene al margen de todas las muertes, pero dejándose ver en todas ellas, aunque sólo sea en el pensamiento del protagonista. Un agente de policía que pronto descubre que su investigación le llevará a enfrentarse con un poderoso y siniestro “mal”.
 

 
 
Todos piensan que el “japonés” no es una persona de carne y hueso. Se trata de un siniestro fantasma que logra apoderarse del alma de sus víctimas para convertirlas en potenciales asesinos. Na Hong-jin desarrolla este concepto con lucidez y consigue que el espectador recorra una autentica montaña rusa de sensaciones en busca de respuestas trascendentales igual que el protagonista. Cuando la joven hija del policía parece estar poseída por esa extraña fuerza oscura, su padre, antes de que los acontecimientos se precipiten en una orgia de sangre, toma una drástica determinación. De ser un hombre torpe, apocado y poco dado a heroicidades, decide, por el amor a una hija, enfrentarse al “japonés” cara a cara, con la ayuda de un traductor que resulta ser un aspirante a sacerdote, sin duda, un inteligente mensaje del director a la audiencia...

Cuando las contundentes amenazas del protagonista no surten su efecto para que el extranjero se marche del  pueblo… se desata la locura... Acompañado de un variopinto grupo de amigos, el policía decide que es el momento de la verdad. Sin saber si se enfrentan a un mortal asesino o a un fantasma diabólico deciden ir a matarlo… La “caza” y aparente “muerte” del “fantasma” es una de las partes más brillantes de la película. Pero cuando el protagonista descubre que el “fantasma” continúa vivo, y que su hija sigue bajo su embrujo, se convencen que están frente a un ente sobrenatural, y deciden recurrir a un chamán, para que lo confronte con sus mismas armas invisibles. Y en esta parte del metraje, Na Hong-jin revela toda su inspiración y originalidad en un enfrentamiento entre la luz y la oscuridad. Entre la vida y la muerte. Entre los canticos y sacrificios del chaman, y los rituales oscuros del fantasma en la soledad de la montaña. Sin duda uno de los momentos más álgidos y espectaculares de la película. Pero el impresionante guión de Na Hong-jin reserva muchos sobresaltos y giros argumentales difíciles de expresar en palabras… E incluso, logra lo imposible, que el espectador por unos segundos sienta compasión y no termine de entender porqué el fantasma parece una simple persona asustada y presa de sus miedos… algo no cuadra… pero ya es tarde el espectador ha caído en la trampa de Na Hong-jin… ya no sabe a dónde le quiere llevar el director de la película…


 
Pero Na Hong-jin, sin titubear, eleva la apuesta. El final del film es sencillamente de lo mejor que se ha visto en el cine de terror en los últimos años. El fantasma pasa durante algunos momentos de verdugo a víctima. Y de victima a salvador, cuando la trama ofrece ahora una imprevista vuelta de tuerca y una joven del pueblo es señalada como el verdadero fantasma que mueve los hilos en las sombras. Parece que el “japones” es en realidad un chaman, un héroe silencioso y sacrificado que también quiere liberar al pueblo de la terrible amenaza invisible… Mientras se desarrolla todos estos acontecimientos, en paralelo, el joven traductor que aspira a ser sacerdote, convencido por un viejo cura que todas las historias sobre el fantasma son cuentos y palabrerías, e incluso herejías contra la propia Iglesia, decide ir a la montaña para matar a la persona de carne y hueso que ha hecho dudar a todo el pueblo.

Uno de los momentos más tensos de la película es cuando el espectador se debate en una escalofriante interrogante para descubrir si el fantasma es en realidad la mujer o el japonés. La decisión que nos une al protagonista es vital porque de ella depende la vida de la familia del policía… Y el director se toma su tiempo…

El joven sacerdote, despacio y empuñando una guadaña, entra en una profunda y oscura cueva para revelar la verdad al espectador… Cuando se encuentra frente al “japones” ya no está tan seguro que se trate de una persona, y sumergido en un mar de dudas, su contrincante termina por desarmarle cuando le espeta ¿qué crees que soy?... y de nuevo, entre sombras y reflejos de llamas, el “japones” vuelve a sus orígenes como un perturbador asesino sobrenatural que ahora si revela su propio aspecto como le pide su visitante nocturno… Ante el sacerdote, se transmuta en un pavoroso demonio… Al mismo tiempo… el policía descubre el engaño y contempla horrorizado como su hija ensangrentada y con la mirada perdida ha matado a su esposa y suegra…

En esos momentos trepidantes, en un demoledor giro de 360 grados, la misteriosa mujer/fantasma y el propio chaman/salvador, parecen haber sucumbido, al demonio y obrar bajo su influjo y dominio, lo que descoloca por completo al espectador que de la silla se sitúa al borde del abismo… el lugar que Na Hong-jin quiere mostrarle… todos los elementos que parecían enfrentados aparecen ahora operando bajo la misma batuta… para el “diablo”… el “Mal” que azotaba el pueblo no era terrenal… Tal y como lo expresa el film, existen fuerzas diabólicas que “pescan” por diversión almas para ofrecernos una pincelada del horror que nos puede esperar en el infierno…

 

 

V. TEPES

viernes, 3 de febrero de 2017

RAREZAS B1000C: MANIAC... TERROR DESDE DENTRO



 
 
 
Maniac (2012) es un excelente remake de una película de culto del mismo título (del año 1980) dirigida de forma admirable por Franck Khalfoun. Un film que, con una música excepcional (incluyendo un sublime homenaje a “El silencio de los corderos”) es capaz de sumergirnos de forma pavorosa y casi asfixiante en la mente criminal de su protagonista, Frank, interpretado por un nada previsible Elija Wood. Y es que precisamente, en "Maniac" encontramos otro gran ejemplo de cómo una correcta dirección apoyada en una música adecuada, puede originar una perfecta conjunción para hacer que el espectador capte y paladee la viscosa atmosfera que pretende transmitir el director. ¿Y a donde que nos quiere trasladar Khalfoun?. A una chirriante pesadilla. Introducirnos en la mente de un asesino en serie que no es dueño de sus actos, mostrándonos como su realidad cotidiana esta moldeada y torturada por unos recuerdos escabrosos de su niñez, que son, al fin y al cabo, los que han creado y cincelado a un terrible y despiadado homicida.
 
 
 
 
 
Con una angustiante realización subjetiva, que muestra en todo momento el punto de vista del asesino, Khalfoun logra su principal y único objetivo en este film, que nos empapemos con los sangrientos asesinatos de Frank y comprendamos en parte sus motivaciones. Brillante en muchos aspectos técnicos, la película destaca sobremanera en la excelente recreación del hogar del asesino rodeado de inexpresivos maniquís, envueltos en sombras, cubiertos con la cabellera de sus víctimas.

"Maniac" cumple a la perfección con su cometido… aterrorizarnos con los demonios internos de una persona anónima, de apariencia inofensiva pero que esconde un autentico volcán de violencia en su interior y cuya mente, ni siquiera tratada con medicamentos, puede contener… La bestia que todos podemos albergar en algún lugar de nuestra alma es el mayor monstruo de nuestras pesadillas… nuestro mayor miedo… que en algún momento despierte y nos devore…

 
 

V.TEPES

domingo, 14 de febrero de 2016

POSESION INFERNAL: EL LIBRO DE LOS MUERTOS


 
 
 


 Posesión infernal (The Evil Dead. 1981) es un potente y efectivo film de culto de terror, donde su director, Sam Raimi demostró que, con un bajo presupuesto, un puñado de actores, entre los que destaca un Bruce Campbell estelar,  y un escenario reducido era capaz de lograr una obra maestra.
La trama es interesante, un grupo de jóvenes viajan hasta una apartada cabaña para pasar unas vacaciones y, allí, sin pretenderlo, a través de las páginas de un antiquísimo libro, abren las puertas de un oscuro y violento infierno…




 
 
Con una dirección innovadora, Raimi ofrece un amplio y espectacular recurso de planos que brindan una inédita y atractiva perspectiva a una historia que, en un principio, podría parecer harto conocida por los seguidores del cine de terror.
Sam Raimi otorga al film de una crudeza y tono documental que hace muy creíble toda la historia, creando una atmosfera espesa y lúgubre. Y es que el director era muy consciente que la carencia de medios podía solventarse con muchas dosis de talento por lo que se deleita colocando la cámara en los lugares más imprevisibles para lograr impactantes efectos visuales. Planos de 360 grados, planos cortos, cenitales, contrapicados, subjetivos, etc. un autentico recital para mantener la atención y la tensión en los espectadores. Pocas veces se ha visto en el cine tanta creatividad visual a la hora de contar una historia…



 

 
Pero además, no contento con esto, Sam Raimi, inserta, con brillante acierto, otro protagonista en la cinta, el sonido, otorgándole a todo el film un clima de pesadilla bastante logrado. Y es que, a parte de una música absorbente, el uso de los sonidos “comunes”, como simples golpes, la maquinaria de un reloj, o, por ejemplo, el ruido de unas llaves, se convierten, de la mano del director, en inesperados transmisores del horror.

También es meritorio, el exquisito gusto de Raimi por ofrecer un “gore” medido y calculado para elevar hasta su frenético y apoteósico final la trama de la película… que se revela, con el paso de los minutos, en un angustioso y terrorífico viaje hacia lo más profundo de las pesadillas humanas…

 
 

 
Un descenso hasta los infiernos de la razón donde habitan los más pavorosos demonios… Escenificado de forma impecable por Sam Raimi, en la secuencia del protagonista en el sótano, donde la “locura” parece querer apoderarse de su mente, y que concluye con un impactante plano de Bruce Campbell desde detrás del péndulo de un reloj…
Y como no podía ser de otra forma, el final de “Posesión Infernal” es como el despertar de una grotesca pesadilla… seco y desgarrador como la hoja de un cuchillo… con el protagonista a merced de la omnipresente entidad demoniaca que, sin ser visible en ningún momento de la película, produce un terror infinito con su persecución implacable desde los inicios del metraje…

Por tanto, Posesión Infernal no es sólo una obra maestra del cine de Terror, sino una obra de referencia y estudio para todos los estudiantes del séptimo arte…









V. TEPES



lunes, 7 de septiembre de 2015

RAREZAS B1000C: SINISTER... TERROR EN ESTADO PURO





 

Sinister (2012) se desmarca con excelente nota del aluvión de películas de terror con tintes sobrenaturales que nos invaden en los últimos tiempos. Probablemente si su director Scott Derrickson hubiese sido consciente de la obra que tenía entre manos, hubiera podido firmar una de las películas más inquietantes que se recuerden. Pese a no ser original en casi ninguno de los aspectos que nos presenta en su film, Derrickson los ejecuta con una perfección sublime, acompañado por una siniestra y brillante banda sonora, compuesta por Christopher Young, que, más que buscar el susto fácil, acompaña perfectamente al metraje otorgándole una atmosfera agobiante y perversa, erigiéndose como otro personaje más de la trama. Es más, podemos decir que pocas películas de terror han sabido integrar tan perfectamente su banda sonora… prueba de ello es la increíble escena del cortador de césped donde la música se funde de forma casi opresiva con las imágenes...
Sinister destaca desde sus inicios con uno de los arranques más perturbadores de la historia del cine. Sin aliento queda el desprevenido espectador a las primeras de cambio. Sin abusar de los efectos especiales, Derrickson nos sumerge, con gran atino, en la nebulosa historia de un espantoso asesino en serie, que poco a poco,  se diluye, en el interior de una no menos aterradora trama sobrenatural. Lo más sorprendente de Sinister, es que su director consigue fusionar ambos conceptos cinematográficos “asesino en serie” y “elementos sobrenaturales”, sin que ninguno de ellos pierda protagonismo en la película o le reste credibilidad el uno al otro...




 
Otro acierto del film es la elección de su protagonista, Ethan Hawke, que consigue que el espectador participe de su angustia y sus miedos mientras va descubriendo los espantosos crímenes cometidos por un misterioso y macabro “asesino”…
Repetimos, Derrickon ha estado a punto de culminar una obra maestra. Con más pausa en la ejecución de algunas escenas, sobre todo al final del metraje, y trabajando algunos personajes, el director podría haber gestado una “película irrepetible”. No obstante, Sinister es una espectacular y maravillosa aportación al cine de terror, demostrando una vez más, que el TALENTO (con mayúsculas) surge tanto en propuestas originales como en revisiones personalizadas de conceptos e ideas desarrolladas anteriormente por otros cineastas…







V. TEPES

jueves, 7 de agosto de 2014

RAREZAS B1000C: EXIT HUMANITY... NO MUERTOS EN EL VIEJO OESTE


 
 
“Exit Humanity” (2011) una rareza en el mundo del cine dedicado a los “zombis”. Modesta sólo en el presupuesto (300.000 dólares), este film reboza originalidad y una oscuridad devastadora. Alejándose de los tópicos que podrían surgir a borbotones en una propuesta de escasos medios, como sangre, vísceras y sexo a raudales, el director John Geddes apuesta por un guión sólido, sombrío y hasta permítame el lector de una belleza poética. 
 
Además  “Exit Humanity” se apoya en una más que destacable puesta en escena de los actores, en especial la de su protagonista, un atormentado soldado sureño, interpretado por Mark Gibson, que a través de su diario personal nos sumerge en un mundo de pesadilla... Con una fotografía y una banda sonora de gran altura, todos nos preguntamos por el resultado con un holgado presupuesto… De todas formas un film muy recomendable… una rara joya….
 
 
 
 
V. TEPES

martes, 22 de mayo de 2012

DISCONNECTED...




Maravilloso homenaje del director Sergio Bayona (El Orfanato. 2007) y Sergio G. Sánchez al cine de terror de los años 70...  y al maestro Dario Argento.


Impecable... en la factura, la ambientación, la fotografia y el desarrollo, con la dificultad de acompañar y servir de vehículo de expresion de una cancion del melancólico grupo Keane...




V. TEPES

lunes, 13 de diciembre de 2010

AQUELLA CASA AL LADO DEL CEMENTERIO: NO BAJES AL SOTANO

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Aquella casa al lado del cementerio (1981) es un claro exponente de que una película puede sostenerse, con talento y recursos, al margen de las interpretaciones y la incoherencia del guión pese a ser una inquietante historia. Su director el italiano Lucio Fulci es todo un especialista en el cine de terror que consigue con este metraje una de las obras mas personales y turbadoras de su filmografía. Para llenar los vacíos de la trama y las lagunas artísticas de sus protagonistas, Fulci recurre, con maestría a un amplio y tenebroso repertorio de recursos cinematográficos que domina a la perfección como; efectos sonoros, “gore”, planos subjetivos, una buena banda sonora y varios logrados sobresaltos que consiguen que el principal propósito de su film, provocar miedo, este conseguido con creces. El escenario recreado para la ocasión por el italiano es casi perfecto para servir de vehículo a una película de terror; Una casa situada en medio de un cementerio que alberga un siniestro secreto en su interior. Para que el espectador no se lleve a engaños desde el mismo arranque de la película el director deja claro sus intenciones jugando con todos los elementos que confluyen en su creación, música, ruidos, sangre y planos elegidos a la perfección para atemorizar al publico en sus butacas. La acertada banda sonora no hace si no aumentar la angustia casi claustrofóbica y enfermiza que produce su visionado. Las muertes son presentadas de forma truculenta, con abundante sangre y quizás algo excesivas, recreándose en muchas de ellas de una forma casi sádica.


Partiendo de un tópico como es la llegada a una siniestra mansión de unos nuevos inquilinos, Fulci recrea las escenas en rebuscados planos y sin dejar al espectador un solo segundo de reposo.
El matrimonio formado por Norman, su esposa Lucy y su pequeño hijo Bobby llegan a una solitaria casa para investigar el misterioso suicido de su antiguo habitante el profesor Petersen, compañero de Boyle. Allí Norman descubrirá la historia del primer propietario. El macabro Dr. Jacob Freudstein que a finales del Siglo XIX llevaba a cabo macabros experimentos con cadáveres en la villa.
A destacar la exploración del sótano, eje del film, por los protagonistas donde queda mas que patente el efectivismo del que hace gala el director para crear una atmosfera apropiada. Pese a que en momentos la cinta parece transcurrir de un modo onírico, acompañado de un música que sumerge en un estado casi catatónico a los actores, el buen hacer de Fulci logra que el film consiga mantener una tensión aceptable hasta su espectacular final.
Otra escena reseñable se produce cuando la protagonista descubre una lápida incrustada en el suelo del salón y en ese momento un carnaval de ruidos chirriantes y gritos pavorosos invaden la estancia como advirtiendo que las puertas del infierno han sido abiertas…



Durante todo el film los encuentros del niño con una fantasmal compañera de juegos se suceden, aportando un matiz cinematográfico casi desconocido en esas fechas, pero que en la actualidad es utilizado en multitud de películas (El sexto sentido, Los Otros, etc), sin embargo Fulci no logra descodificar acertadamente su arriesgado planteamiento sobrenatural y en su época muy poca gente logró entender el inquietante final de la película que quedo abierto a multitud de interpretaciones.
Las pesquisas conducidas por el profesor Norman Boyle le llevan a descubrir que probablemente el Dr. Freudstein aún este vivo y permanezca oculto entre las sombras del sótano resistiéndose a morir con la ayuda de sus oscuras prácticas médicas. Mientras escucha una grabación del Dr. Petersen, cuya voz quebrada anuncia que el desenlace final se haya próximo, Fulci realiza un efectivo recorrido desde el cementerio hasta el mismísimo corazón de la mansión, el sótano. "La casa de Freudstain me atrae... me asusta... cuantos habrán caído en esta telaraña, cuantos caerán.... el olor de esta estancia me da miedo... pero me atrae el olor a sangre, cuantos caerán todavía... adelante...adelante quiero saber... quiero conocer el mal..." relata Petersen presa de un éxtasis sangriento...




Es entonces cuando Fulci revela por fin el horror de las entrañas de la mansión. Escondida tras unas paredes del sótano existe una sala de operaciones salpicada de miembros amputados, torsos desnudos y cadáveres colgados que ofrecen un espantoso retrato del subsuelo de la casa donde la familia ha estado habitando plácidamente. Mientras Norman quema la cinta a modo de exorcismo de los demonios que ha despertado, en la mansión Bobby grita despavorido cuando queda atrapado en el sótano. Su madre intenta en vano ayudarle mientras que la sombra del Dr. Freudstein camina tembloroso escaleras arriba en busca de su joven victima. Con ayuda de Norman la pareja consigue entrar en el sótano solo para ver que allí, oculto por la oscuridad y muebles desvencijados ha vivido cobijado el cadáver andante del siniestro doctor. Ataviado con su uniforme, avanza como una momia cuya piel se ha convertido en un cuero desgastado y demacrado. El Dr. Freudstein se enfrenta a los invasores de su santuario. Norman atraviesa su cuerpo con un cuchillo para comprobar, aterrado, que en su interior solo habitan gusanos y podredumbre. El médico es un putrefacto cadáver que sólo conserva un hálito de vida con ayuda de sus prácticas médicas absorbiendo la sangre y vísceras de sus victimas. Tras degollar a Norman con sus propias manos, el Dr. Freudstein consigue acorralar a Lucy y Bobby en la escalera que comunica con la tumba del salón. De nuevo la mortal acción del zombie consigue arrebatar la vida a la mujer golpeándola violentamente con los escalones. El niño presa del pánico intenta huir por una pequeña grieta que existe en la lápida. Su agresor se acerca lentamente mientras el niño consigue introducir su cabeza por la estrecha abertura. Es entonces cuando Lucio Fulci realiza un inesperado giro de guión, y la amiga fantasma de Bobby logra ayudarle a subir en compañía de una mujer. Los tres se encaminan hacia el exterior mientras el espectador reconoce que la señora que les escolta es la esposa de Freudstein, cuya tumba estaba en los alrededores de la casa. La familia Boyle al completo encontró la muerte en el sótano y al menos el espíritu del niño deambulara por la mansión para advertir a los desprevenidos curiosos que quieran habitar la casa del mal...


V. TEPES